SPAGUETTI CARBORNARA ORIGINALE: LA NATA, PARA LAS FRESAS :)

¿Sigues pensando que los auténticos spaghetti carbonara llevan nata? Si es así, que sepas que a los italianos ver la elaboración de este plato con ella les sienta igual de bien que ponerle piña a una auténtica pizza napolitana… ¡estamos jugando con fuego! 🙂 Y es que, aunque igual a algunos aún les sorprende, la auténtica salsa carbonara originale (la que hacemos en esta casa) se hace sin nata. No vamos a ponernos a estas alturas a defender la receta verdadera y única de tal o cual plato, y es verdad que la pasta con nata también queda rica pero, si lo que quereis comer una carbonara como la preparan en Italia, os vamos a facilitar la receta con la que nosotros trabajamos y que en mesa, termina convirtiéndose en uno de vuestros platos favoritos:

Dificultad: Baja

Ingredientes:

  • 200 gr. de pancetta affumicata (panceta ahumada)
  • 150 gr. de queso pecorino
  • 50 gr. de queso grana padano
  • 1 huevo 2 yemas de huevo
  • 200 gr. de espagueti
  • Sal, Pimienta y aceite al gusto

Preparación:

Ponemos a hervir una olla con agua. Cuando esté hirviendo, añadimos sal pero sin pasarnos, porque el bacon y el pecorino ya son muy salados. Añadimos los espaguetis y los dejamos el tiempo que recomiende el fabricante. Cortamos en tiras la panceta y la pasamos por una sartén. No hace falta aceite, con la propia grasa que soltará es suficiente. Batimos en un bol un huevo entero y a continuación le añadimos 2 yemas extra que harán la salsa más suave. También añadimos pimienta al gusto. Tradicionalmemente se le echaba bastante pimienta, aportando un tono algo oscuro que recordaba a los carboneros de las minas, y de ahí viene el nombre a esta salsa. Rallamos en el mismo bol con el huevo el queso pecorino. Cuando la pasta ya esté lista, apagamos el fuego y sin escurrir vamos echando los espaguetis a la sartén con el bacon ya crujiente. Lo hacemos de esta forma para que quede agua de cocción en la pasta al pasarla a la sartén. Damos un par de vueltas a fuego fuerte para que la pasta se integre bien con el bacon y su grasa y, a continuación, apagamos el fuego, echamos nuestra salsa de queso y huevo, y no dejamos de remover durante unos minutos. De esta forma el huevo se cocerá con el calor residual pero no llegará a cuajar como una tortilla, que siempre evitaremos. Al servir la pasta, rematamos con escamas de queso grana-padano, pimienta negra y aceite al gusto (puede ser aromatizado).

¿Os animáis a probarlos? 😉